viernes, abril 17

Satanías sublevadas.

Monstruosamente herético arrojé mi mirada narcisa contra el espejo después de cortar mi cabello. Desnudo, recorrí el pasillo para encender un cigarrillo, hacia espirales de humo, curvas fatales, pero me faltaba una pluma...

Como si cada palabra tuviera su propio lenguaje me contenía a tener que utilizarlas todas, no podía reducirme a las infinitas posibilidades de elaborar un compendio de unas cuantas alegorías que en realidad sólo se sistematizan desde caudales psicológicos impulsados por una falsa racionalidad de "creerlos" partícula de un fenómeno. La humanidad se embutía tristemente dentro de un diccionario con marcas. Las desgarraduras de la conciencia deben rodar entorno a la forma finita y efímera de una letra singularizada, abriendo su espacio para luego cerrarla por completo llena de otro sentido. La literatura suspende el tiempo, la filosofía lo acelera.

El Otro fin del Mundo ha quedado inscrito dentro de sí en su propia secuencia, por fin podré continuar su redacción...

[... ya habíamos olvidado Chernobyl y la profunda impresión en el ojo, de la muerte, en un relámpago que lacera nuestra mirada, rayo que dibuja un fantasma en el ojo, que lo dispara infinitamente lejos del otro, cuando uno yace muerto, esperando solamente ser olvidado. Era el de un cuervo mi espíritu interior, mi ruego por la muerte parecía llevarse a los otros del mundo, cada uno, en su único fin del mundo. Abrumado, sin palabras, por los cadáveres y las voces de la memoria, emprendía la existencia incierta sobre la firme creencia de que algún día yo también habría de morir...]

Una quemadura radioactiva sería terrible.

Notas sobre la propia muerte: Voy caminando por un callejón, todo se vuelve oscuro e invisible, en la primera brecha de luz aparece una mano sujetando un revólver, intenta dispararme pero su cañón suena vacío, el se muestra desesperado y yo sorprendido. Se me arroja encima y me golpea con la culata de la pistola hasta reventarme la cabeza. No es hasta dos meses después cuando logran reconocer mi cuerpo.

miércoles, abril 15

¿A qué has venido?

Te escribo para preguntarte: ¿De qué te ha servido todo lo que has aprendido?

Llevas ya miles y miles de años escribiendo, has escrito todo, ahora estás intentando filmar todo, fotografíar todo, hablar de todo, conocer todo, utilizas muchas maneras de plasmar eso que sientes y ves y olfateas y saboreas y escuchas, utilizas la tecnología, la ciencia, la filosofía, el arte, por eso te conviertes en poeta, en médico, músico, en maestro, filósofo o carpintero,
literato o político.

¿Has venido a descubrir por qué estás aquí?

Solo piensa y reflexiona que sí después de años y años de razón y de intuición humana el hombre es otro, ¿hemos evolucionado? ¿Acaso somos mejores humanos que hace dos mil años? ¿De qué nos ha servido entonces la historia, la filosofía, el arte, la medicina, la arquitectura, la biología,

¿Podremos todos los otros alguna vez ser otros?


por I...

jueves, abril 2

Necesitas un ipod

Picas uno o dos botones, después picas más botones, imágenes sobre imágenes.

Recapitulemos

Esas imágenes, son carpetas, iconos, se abre una puerta en blanco, y está el teclado viéndote, siempre escribes lo mismo, o simplemente picas y picas botones, siempre el modo de viajar es el mismo -Abróchese su cinturón, partimos- y es cuando comienzas a escribir, y dices: ¡hoy habrá algo para mí! y está el pensamiento enclaustrado, solo, pasando como pasa una mosca entre las vacas en el campo, a nadie le interesa lo que escribas ni lo que te escriban, pero aún así, sigues escribiendo y todos los días es lo mismo, intentas buscar a alguien que piense en ti, desde un lugar en el que no existe nada, solo imágenes que para el universo entero son indescifrables.

por H...

martes, marzo 31

Porno Guitar

Sin raíces cosmopolitas,
por no echar lumbre,
por no estancarse,
por no gritar.


Por G...

Carta en otras palabras

Te lo diré con otras palabras:

Quiébrame, en otras palabras dame algo que adolecer.
Desintégrame, en otras palabras, entiérrame y olvídate de mí.
Abrásame, en otras palabras, entrégame tus brazos tibios.
Bésame, en otras palabras, regálame un te quiero con tus labios.
Escríbeme, en otras palabras, acuérdate de mí y materialízalo al infinito.
Fotografíame, en otras palabras, veme y guárdame en tu corazón.
Ámame, en otras palabras, sufre y sacrifícate.
Ódiame, en otras palabras, intenta perdonar mis errores.
Únete a mí, en otras palabras, vuélvete a la tierra de la que han brotado tus capullos.


por F...

lunes, marzo 30

Quinto round

[Suena la campana]

En todos esos casos siempre se te viene algo a la mente, te pones nervioso y quieres bloquearlo.

Empiezas a recordar a ese niño que alguna vez te pateó, lo recuerdas por que te tiró el frutsi y tu pulcro uniforme blanco se ensució, acuerdate que llegaste a tu casa y tu madre te sorprendió, traías tu camisa percudida y embarrada de sangre oxidada, aún recuerdas que le dijiste que te sangró la nariz por que te dieron un pelotazo en la cara y lo dijiste furioso casi amenazándola, más lo peor de todo no fue ocultarle aquella mentira, si no que la mamá del niño que te golpeó llamó a tu madre...

...Él estaba en el hospital y tú aun te sientes culpable.

por E...

sábado, marzo 28

Cuarto round.

[sin imágenes.]


El tiempo se dilató al llegar a los ojos. La cámara fecundaba cuadro por cuadro la lentitud de una embestida de un puño contra la mejilla, la lente se llenó de sangre y saliva. La secuencia se aceleró. El vencedor había lanzado un único golpe: el último. Nos apuramos en cubrir los ojos de los hijos del vencido, su mujer se desvaneció.

Habíamos presenciado la mayor batalla entre un hombre y su sombra.



por D...

jueves, marzo 26

Receta Médica

Tira tus discos de metal,
consíguete un trabajo,
forma un familia
y muérete.


Nada mas no me explico si tengo que comprar primero los discos,
o me los van a dar en el seguro.


por C...

lunes, marzo 23

Pequeño miserable

Sabes que a veces eres diminuto, pequeño, imperceptible.

¿Te he visto? ¿Te has visto? ¿Te puedes ver?


Eres una hormiga detrás de otra hormiga, eres una estrella en el cielo formando una constelación, eres pequeña como la molécula más pequeña de agua, eres tan pequeña como un grano de arena, formas con otros pequeños e imperceptibles seres los mares y desiertos y los cráteres en la luna. Estas vivo y puedes amar algo tan pequeño como lo que eres y puedes admirar ese amor como has contemplado a una estrella o a una hormiga llevando a un cementerio a su hermana, si no te crees unico es porque yo tampoco lo creo ser, ahí te has convertido en roca y el amor del mar viene a abrasarte para que nades con los peces, para que te desintegres y te vuelvas todavía más minúsculo, para que te conviertas en muchas otras piedras y esas piedras sean tragadas por ostras que darán a luz a una perla que será profanada por tí para venderla, juntarás muchas otras perlas y harás un collar que terminarás comprando para demostrarle tu amor a esa persona que te deja con ganas de amar y que jamás te corresponderá, pero ella amará a alguien más y ese alguien más le dirá que tan hermosas perlas rozan los pequeños poros de su piel, te conviertes en estrella pequeña, invisible por las luces de la ciudad.




por B...

Primer mensaje para el cráneo.

Cráneo:


¿Te has preguntado cómo redactar una carta de memoria?

¿Todo lo que ésto implicaría? ¿Todo lo que ésto es?

Te digo.

Todo el día la misma idea se repetía, te acosaba, mirándote detrás de cada esquina estaba aquél, quien la recibiría, no sé con que cara, no sé si dispuesto, no sé si sintiendo que lo último que necesita es una carta destinada a él... o ella. Cualquier cosa que sea. Le escribías una carta a la mesa sobre la que dibujas, al bisturí con el que salvas y matas, a una lágrima que lloraste, a la oscuridad, a Dios, a tu madre. Te sabías lleno de palabras, te sabías ignorante, alguien que pensaba en pensar, o bien, que no pensaba en nada sólo en escribir una carta. Una carta un tanto cursi quizá, tu nota de suicidio, una solicitud a un autor que admiras para que te rescate de tu silencio usurpador. Pensabas en la ropa de la mujer de tus sueños, en tus hijos, en el perro que perdiste, en el desquiciado asesino que perturba tu ciudad. Reclamas atención al gobierno, a un presidente o a una nación. Nunca sabes a quién te diriges hasta que te reconoces a ti en la dirección. El sentido de todo esto se ha vuelto una carta mía para ti. Recuérdame, me escribirás a mí, la carta.



por A...